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En este día en que se recuerda el arribo español al Abya Yala (nombre indígena de América) me solidarizo y acompaño a los millones de runas y warmis que en todo el continente sufren las consecuencias del abandono, la opresión, la explotación y la humillación del hambre, el analfabetismo la carencia de salud y todo lo que los margina de la sociedad, con la esperanza que siga la lucha en pos de la reivindicación de los derechos humanos de todas las etnias que habitan el continente llamado América por los europeos. La muerte de los hermanos del Chaco argentino (14 personas, desde Julio hasta hoy) por hambre, sí muerte por hambre, es un estigma que quedará en la memoria de todos para que se recuerde la manera inhumana a que han sido y son sometidos aun hoy, 500 años después de que Europa haya traído la luz de la cultura, el progreso y la religión. El desprecio de la sociedad blanca y rica, culta y refinada es un ignominia que debe urgentemente ser no solo modificada sino erradicada. Mientras tanto muchos "próceres" genocidas de indios, gozan de hermosas estatuas en la Argentina. La reciente aprobación de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas por parte de la Organización de las Naciones Unidas es una llama de esperanza, no solo para que nos alumbre sino para que la alimentemos, cuidemos y protejamos para que sea perdurable. Ya es un gran paso, y un paso no es gran cosa, pero nos conduce sin embargo hacia la meta soñada ( K. Klaus). Es hora que nos saquemos la careta de la hipocresía y del desinterés y miremos con amor a otros seres humanos que nuestros ancestros y nuestros contemporáneos han condenado a la indigencia intelectual y a la pobreza material. Que en este día de reflexión podamos tener una visión mas humana y solidaria para los marginados y desposeídos hermanos indígenas y sobre todo para que cambiemos la sociedad y hagamos un mundo mejor para todos, lejos de los intereses dañinos de los grandes poderosos del orbe. Y que no sea solo una declaración de anhelos, sino un compromiso de vida por el prójimo. Leamos, busquemos, estudiemos, Internet lo permite como nada antes, y sabremos la otra cara de la historia de ayer y la de hoy. RODOLFO LOBO MOLAS
(Benedicto XVI).
(Juan Pablo II) |
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