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Javier A. Lifa.
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De la mano de la
simulación numérica y velocidades de cálculos inéditas y difíciles de imaginar
aun hoy día, la industria aeronáutica se apresta a pasar a una nueva etapa en la
que se podrá diseñar y desarrollar nuevos aviones en muchísimo menos tiempo.
Ocurrirá en el Center for Computer Applications in AeroSpace Science and
Engineering (CASE), ubicado en el Aeropuerto de Investigaciones Aeronáuticas de
Braunchsweig, Alemania, donde se acaba de inaugurar el primer centro de
simulación numérica aplicada a la física del vuelo.
La construcción, el equipamiento y la puesta en marcha del nuevo centro de
simulación numérica cuentan con un presupuesto de 630 millones de euros. Dicha
erogación es compartida por Airbus, líder mundial en aviones comerciales, el
Centro Aeroespacial Alemán (DLR) -también ubicado en el aeropuerto de
Braunschweig- y el estado de Baja Sajonia.
Actualmente, el proceso de diseño, desarrollo, ensayos y pruebas en vuelo de un
nuevo modelo requiere numerosas y muy potentes computadoras así como túneles de
viento en los cuales se utilizan modelos a escala para convalidar los cálculos.
Como en el diseño de autos, una vez que se construyen los primeros ejemplares a
escala real, éstos son sometidos a pantagruélicos programas de verificación en
tierra y en vuelo, incluidas pruebas en las que se llega al punto de ruptura de
elementos estructurales.
Todo este proceso va a cambiar, pronto y de manera radical. El nuevo centro
contará con una capacidad computacional que en principio asusta. Hoy día se
realizan cálculos de aerodinámica de tal complejidad que su resolución aun
aplicando los sistemas más potentes, puede tardar un año. Sí, un año.
Cuando el nuevo centro tecnológico esté en operación, ese mismo cálculo va a
tardar sólo medio minuto. En otras palabras, los nuevos sistemas serán un millón
de veces más rápidos. Para Airbus, los beneficios serán tanto inmediatos como de
largo alcance, dado que podrá acortar drásticamente el tiempo que va desde la
concepción teórica de un nuevo avión hasta su llegada al mercado. Los beneficios
económicos, de igual modo, también serán enormes. "El objetivo del nuevo
programa de simulación es reproducir en tiempo real la simulación de un avión en
vuelo, calculando en forma exacta las cargas aerodinámicas que la máquina
experimenta en éste, determinando en formato digital su comportamiento y sus
características de maniobra previo al primer despegue, obteniendo además una
homologación virtual antes del inicio del proceso de producción", informa la
empresa.
Los diseñadores podrán hacer que el avión vuele dentro de sus computadoras -de
forma casi realista- aun antes de producirse el primer vuelo real, a fin de
optimizar el diseño ya en esta etapa temprana. Con lo cual habrá aquí, también,
un nada despreciable rédito ecológico, por cuanto se harán muchos menos vuelos
de pruebas, dado que la mayoría de los trabajos de desarrollo del nuevo avión se
harán en computadoras, en lugar de requerirse lentos ensayos previos. t
El autor es asesor de prensa de Airbus para el Cono Sur
Fuente: Diario Clarín
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