|
|
|
Carta abierta Demasiado
tiempo sin escuchar una historia tuya. Una de esas historias que aun danzan en
mi mente. Una de esas historias tan escuchadas que me anticipaba a tus gestos,
jamás cambiaron ni en una palabra, tampoco cambiaba tu emoción al recordarlas.
No recuerdo cuando fue la primera vez que las escuche, pero lo cierto es que
siempre estuvieron conmigo. También estuve en las carlinga delantera del viejo "Foque Wulf", sufriendo a tu lado cuando en medio de ese hermoso tirabuzón un imprevisto golpe sordo hizo estremecer todo el biplano, y te vi. luchar con los mandos para salir de él y nivelar justo a tiempo. Luego en tierra comprobamos con preocupación que el larguero de madera de la semiala inferior se había roto peligrosamente variando el diedro, por eso en primer momento los mandos no respondían. Esas y muchas cosas mas recuerdo con claridad a pesar de no haber estado físicamente en el momento en que transcurrían, pero por esa magia de la mente me traslade a cada uno de esos vuelos y a cada uno de esos lugares, insertándome en tus historias, viviendo una a una como tu compañero de aventuras. Aun hoy, cuando vuelo atravesando campos, miro cada pedazo de tierra donde sea posible aterrizar un avión, esperando encontrar el viejo Foque Wulf y luego aterrizar yo también y confundirme contigo en un interminable abrazo y recostados sobre la hierba bajo el resplandeciente ala del biplano, contarte mis historias, que vos y la vida me enseñaron a escribirla por los cielos e incorporarte a ellas del mismo modo como lo hiciste conmigo. Como no amar lo que nació conmigo, si me enseñaste los secretos desde niño y aprendí mas de lo que esperabas acerca de aviones, sentimientos, y filantropía. Hasta los viejos olores, esos de aceite tela y pintura, me recuerdan a vos y a mi en cualquier mañana de domingo, muy temprano, caminando de tu mano hacia el hangar, mi corazón latiendo cada vez mas rápido, tus ojos iluminados y luego atravesar el cielo en el J3 volando hacia algún lugar en el horizonte. Hace seis años ya, que calzaste tu casco de cuero y tus antiparras y despegaste, casi con una sonrisa, agradecido con todo lo que te había dado la vida... Demasiado tiempo sin escuchar una historia tuya... Gracias por todo... Buenos vuelos, padre...
Marcelo Alfonso Sep. 2001 Come check me out on MySpace at http://www.myspace.com/marceloalfonso Fuente: Marcelo Alfonso, para www.hangar57.com
|
Enviar correo electrónico a
CONTACTO
con preguntas o comentarios sobre
este sitio Web. Reservados
todos los derechos.
|