|
Editorial
/
La
construcción
aeronáutica
amateur
Cuando
hace más de medio siglo Paul Poberezny y un grupo de amigos
crearon la Experimental Aircraft Association (EAA) en los
Estados Unidos, nadie imaginó que ese puñado de hombres
amantes de la construcción amateur daría nacimiento a una de
las organizaciones civiles más importantes de ese país.
Con
el correr de los años la EAA no sólo se extendió por todo el
norte del continente americano, sino que se convirtió en
baluarte de la aviación deportiva en todo el mundo. Como bien
lo saben nuestros lectores, anualmente se lleva a cabo en
Oshkosh la Convención anual de esta institución, que durante
una semana reúne a casi un millón de personas y más de 10 000
aeronaves, haciendo de este evento una maravilla tanto desde el
punto de vista aeronáutico como organizativo.
Prácticamente,
casi no existe país en el mundo en donde no funcione una filial
de esta asociación, que tienen como característica común la
de valerse por sus propios medios, sin que medie subvención
alguna. Con casi 200 000 asociados y 1 000 filiales en todo el
mundo, la EAA adquirió tal importancia que en los EE.UU.
discute con la Federal Aviation Administration (FAA) la
elaboración de normas para la fabricación de aeronaves
experimentales, nuevos códigos de navegación y modificaciones
a las reglamentaciones para la formación de pilotos, entre
otras cosas.
Hace
ya más de dos décadas que en la Argentina funciona la Filial
722, que ahora tiene sede en el aeródromo Gral. Rodríguez. Es
el punto de reunión de innumerables aficionados a la aviación
deportiva y a la construcción experimental, que movidos por un
interés común -el de construir y volar su propio avión-
erigieron hangares y escuelas de vuelo, dando nacimiento a un
verdadero "semillero aeronáutico".
Pese
a las enormes dificultades, principalmente económicas, en las
reuniones anuales sus miembros asombran con sus logros, ya que
nunca faltan ingenio y nuevos desarrollos que ponen de
manifiesto vocación y capacidad técnica. Por eso debe
valorizarse el trabajo de estos constructores experimentales, ya
que a escala reducida constituyen la expresión de una industria
que no se resigna a desaparecer.
El Director
|