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Todo comenzó
allá por 1978 , cuando una tarde unos atrevidos pilotos de Don Torcuato, en
un pequeño Tomahawk
LV-OAH , sobrevolaban el cielo de Mina Clavero, en la
Pcia, de Córdoba . Como todo acontecimiento en un pequeño pueblo, nos
acercamos al precario aeródromo , con alambrado de campo , los “churquis”
altos y espinosos, las piedras sueltas; a husmear quienes eran estos audaces
visitantes. Alli también estaba Ricardo Miquelarena, un Medico Cirujano , de
gran trayectoria profesional en la zona y propietario de una clínica de
renombre, oculto en el un sueño sin cumplir , el de aprender a volar . Con
el objeto de hacer nuevos amigos y de estar un poco mas cerca de un avión,
nos hicimos muy conocidos de estos pilotos, los invitamos a nuestras casas,
y compartimos asados y largas charlas aprendiendo el tema aeronáutico de
muchas anécdotas de vuelos en la Pcia, de Buenos aires. Ellos eran “Peter”,
un joven piloto comercial, hijo de un importante comandante de Jumbo de
aquella época, y el otro “Osvaldo”, piloto comercial también, con una chispa
elocuente y muy especial . La amistad continuó , y las visitas se repitieron
una y otra vez , ofreciéndoles nosotros además de nuestros hogares ,una
confortable cama, y un plato típico de las sierras cordobesas en familia.
Claro, a cambio de eso, recibíamos la mejor de las recompensas. Con Ricardo,
(Ricky para los amigos) ,empezamos a tener las primeras clases de vuelo ,
aprendiendo a despegar , y a mantener vuelo recto y nivelado. Siempre fuimos
buenos alumnos , .... bueno eso creo ... , pero el entusiasmo fue
creciendo, y ya para ese entonces organizamos un festival aéreo en ese
aeródromo perdido en un caminito sinuoso al frente del balneario “Nido del
Águila”. La pista la limpiamos entre todos a pulmón, cortando espinillos, y
rastrillando las piedras. El aeródromo de Mina Clavero, volvía a la vida.
Tuvimos mucho apoyo de la gente que participó , nos visitaron algunos
aviones de otros pueblos , se hicieron vuelos de bautismo, y también
recuerdo que saltaron algunos paracaidistas. Repaso también, que
después del medio día, “Peter” nos invitó a dar una vuelta de entrenamiento
con el “OAH”. Allí hicimos la primer “perdida” , virajes y otras maniobras
, que fueran toda una experiencia para nosotros. |
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De izquierda a Derecha
:”Osvaldo”, ”Peter” , Ricardo Miquelarena, Roberto Bruno (Autor de la
nota) y mi padre, Alfredo Bruno., en el Aeródromo de Mina Clavero.
Detrás el LV-OAH accidentado en la Cumbre. |
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A esta altura de los acontecimientos, ya nos habíamos
decidido con Ricky que teníamos que realizar el curso de piloto privado en
forma urgente. Logramos contactarnos con el aeroclub de la Cumbre, en donde
los fines de semana, podíamos disponer de un veterano instructor que no
recuerdo ya el nombre y un potente PA12. Nuestros amigos de Buenos Aires,
se enteraron de nuestro inicio de curso, y organizaron un viaje a “Mina” ,
para visitarnos, pero ahora con dos aviones , el ya conocido “Toma” , y un
Piper Colt, propiedad de Peter. Los pilotos acompañantes fueron el “Hermano”
de “Osvaldo”, y “Justo” , todos pilotos comerciales y camaradas de Don
Torcuato, Buenos Aires .
Asado por medio, ese sábado, decidimos volar en los dos
aviones hasta la cumbre para tomar las clases correspondientes Ricardo y yo.
Terminando el café en casa de Ricky en Villa Cura Brochero, aprendimos hacer
lo que sería nuestra primera navegación. Las tripulaciones fueron las
siguientes : “Justo” y Yo, volamos el “Tomita”, y “Peter” con Ricardo, el
Piper Colt. Despegamos con mucho entusiasmo rumbo a la “pampa de Pocho”,
hasta la vertical de Salsacate, en donde tomamos altura, y cruzando el
cordón de “los gigantes”, La Cumbre” apareció tendida en un hermoso manto
verde enmarcada con las sierras bajas de Punilla.
Arribamos casi juntos, y quiero ser sincero , el aterrizaje
lo hizo “Justo”, ...“yo todavía la aproximación no la entendía bien.
Ricardo hizo un vuelo de instrucción con el PA12 , yo hice
combustible al “OAH”, y luego mates de por medio en el aeroclub , “Peter” y
“Justo”, decidieron salir a dar una vuelta con el “Tomahawk”
, y sobrevolar la casa de unos amigos que ellos tenían en las afueras del
pueblo, antes de que emprendiéramos todos juntos el regreso a Mina Clavero.
El destino, no se porque, .... tuvo que enlutar esa
maravillosa tarde , .... , “Peter y Justo”, nunca retornaron , se hizo la
oscuridad , no sabíamos que pensar , ... toda la noche de vigilia, .....Nos
preguntábamos ... se habrán perdido
?
, ... fueron a la ciudad de Córdoba
...? tuvieron una emergencia ...
?
No fue hasta las primeras luces del próximo día que el PA12
del aeroclub “La Cumbre”, encontrara la silueta del LV-OAH en las sierras ,
en una pequeña quebrada. Ricardo y Yo, integramos una de las cuadrillas de
búsqueda , hasta que finalmente llegamos, y efectivamente, estaban allí, ...
ya nada mas se podía hacer.
Luego de unos minutos y de tratar de recuperarnos de tan
doloroso escenario , me aconseja que me retirara del lugar, no veía
conveniente que estuviese yo presente en el momento que arribara la Junta de
Accidentes y se procediera a retirar los restos del avión y sus
desafortunados ocupantes.
Este duro acontecimiento, nos golpeó fuertemente en el
temple y el sentimiento, por el afecto que fomentamos por estos jóvenes
pilotos . Pero esa pasión por volar, fue mucho mas fuerte y unos meses mas
adelante de este agudo transe , recibíamos finalmente el brevet de aviadores
civiles, en el aeroclub de Villa Dolores, junto a un puñado de amigos
integrantes de la Comisión Directiva y pilotos locales.
Ricki, ahora ya aviador ,no se quedó simplemente con la
licencia, faltaba completar pues la otra mitad de su sueño aeronáutico, la
de poder “reparar”, de “meter mano”, como se dice en el ámbito , el de
construir su propio avión. Siempre tuvo la ilusión de Richard Bach, de volar
un viejo avión. Nunca olvido cuando me dedicó el libro titulado “Biplano” de
este autor, y en su interior puedo leer su dedicatoria que dice : “... para
mi amigo Roberto Bruno, por esta pasión que nos une ..... Ricardo
Miquelarena.”
Adquirió, su primer avión, un PA11 , LV-YIT, viejo
fumigador, “flojito” de todos lados, de tela bueno, pero con un olor a
fluidos adentro insoportable. Llegó una tarde temprano , después del medio
día, y entre todos, incluyendo mi padre, (ex conscripto de la Fuerza Aérea y
entusiasta también de los aviones), lo desarmamos y lo llevamos al taller de
Ricardo, en el fondo de la clínica.
Luego de unos meses quedó como nuevo, pintura, tapizados,
asientos, tablero, instrumental. Fue su primer experiencia mecánica
aeronáutica.
Un día me llama Ricky y me dice , .....” Robertito, me
dijeron que para alinear bien las alas, necesito un teodolito, me lo podes
traer y tratamos de hacerlo
? ...
Por supuesto, le dije , con todo gusto, .... siempre supe que los teodolitos
se usaban para mensurar campos y terrenos, pero alinear las alas de un PA11
?,
.... no , eso si que no .
En aquella época mi profesión y las circunstancias de
trabajo me hicieron especializar en agrimensura, así es que entendiendo las
explicaciones de lo que se necesitaba hacer, ubique el instrumento , un
equipo Wild T1A ,en un eje imaginario del avión , y haciendo centro en
bulón montante izquierdo, giraba hacia el derecho ; Ricardo con la
regulación, lo llevaba arriba o abajo, según le indicaba.
El PA11 ,terminado quedo armado en el jardín de la casa,
teníamos que sacarlo a la calle, para rodarlo a mano, por plena ruta a Cura
Brochero, y tratar de despegarlo de una pequeña recta de asfalto, ya que el
aeródromo quedaba muy lejos de allí y por un camino muy inaccesible.
Desarmando el cerco , pidiendo el permiso y custodia policial
correspondiente, empujamos el avioncito, a las 6 de la mañana , por mas de 4
Km., hasta esa recta elegida , echándose a volar a media mañana soleada de
invierno.
Todo perfecto, decía Ricardo orgulloso,... “ lo soltás y
vuela solito ... “ . Después de este primer acontecimiento compartimos
muchas horas de vuelo juntos en este avión, en la zona de Traslasierra.
Después de este PA11 , le siguió un Fleet ,LV-ZBW, que
también recorrió, pintó y armo en el jardín, todas las etapas anteriores de
volvieron a repetir pero ahora cumpliendo esa fantasía de vuelo en un viejo
biplano, como Richard Bach. Yo personalmente también lo acompañe a volar
.... sintiendo tal cual como dice el libro , los carboncitos de los escapes
pegar en la cara, y ese olor a humo , mezclados con aceite . A Ricky, no le
faltaba nada a su atuendo de vuelo, el casco y el saco largo de cuero, las
antiparras, las botas y la chalina blanca, al mejor estilo del “Barón Rojo”
.
Le encantaba la típica “pasadita” rasante delante de
nosotros acompañado de un fuerte “Hiojuuuuuuu.......”. Allá va Ricardo,
personificando no se bien a que extraño piloto de la antigüedad, rumbo a
Rio Cuarto, a visitar a unos amigos.
Ahora que ya tenía experiencia de restaurar aviones, se
aproximaba la prueba de fuego, la construcción “de cero” . Es cuando nace el
proyecto del “Tabano I” , adquiriendo los planos y con la consulta técnica y
asesoramiento del diseñador Pazmany, Ricardo puso en marcha uno se sus
mayores proyectos.
Pasó el tiempo, se superaron las instancias de la
construcción , hasta que un día, el Lycoming 235 se puso en marcha y con las
pulsaciones “ a mil “ Ricky realizó el primer vuelo de prueba del LV-X91 en
la pista del aeroclub Villa Dolores un 10 de Noviembre de 1987.
El cerro Champaquí fue testigo ese día de tan importante
acontecimiento, hasta que el pequeño biplano de menos de 3 metros de
envergadura toca tierra nuevamente con todo éxito. Rodaje a plataforma,
detiene el motor, sube sus antiparras, con la sonrisa a pleno, Ricardo soltó
con todas sus fuerzas un verdadero “zapucay”, que tenía contenido desde
hacía dos años y medio. “El Tábano I” , ya estaba integrando con todo
orgullo la gran familia aeronáutica .
Luego , vino un Luscombe, LV-RGO y emprendió el proyecto de
construcción de otro avión biplaza, “ala parasol”, el cual he visto en su
taller desde sus comienzos , perdiéndole el rastro con el tiempo ya que las
vueltas de la vida me llevaron a radicarme en la Ciudad de Ushuaia, en
Tierra del Fuego.
Cada vez que podía retornar a Cba, no dejaba de visitarlo, y
contarle mis anécdotas con los fuertes vientos patagónicos, sobrevolando el
Canal Beagle y la cordillera Argentino-Chilena.
Un día me enteré que Ricardo padecía una enfermedad
terminal que al poco tiempo terminó con la vida de este singular personaje
de la aviación.
Así es, Ricky Miquelarena , había emprendido el vuelo final
, dejando detrás un montón de proyectos ,historias y anécdotas que
recopiladas podrían abarcar todo un libro. Aun hoy , en el pueblo no dejan
de recordar sus pasadas bajas en los desfiles del 9 de julio y otras fiestas
. Es que el “Doctor” , como lo llamaban los lugareños , nunca dejo de
sorprendernos. |