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6. Gases en el cuerpo
En un avión con cabina no presurizada que va
elevándose cada vez más, su cuerpo está expuesto a una presión cada
vez menor sobre su superficie exterior. Debido a que la presión dentro de
su cuerpo es todavía la misma que en tierra, extrañas cosas comienzan a
suceder. Los gases encerrados en las cavidades del cuerpo comienzan a
expandirse tratando de igualar la presión del gas ambiental, es decir, el
aire.
Este fenómeno puede producirle molestias. Cuando los
gases se encuentran retenidos en lugares tales como las cavidades de la
cabeza, detrás del tímpano y en el estómago, pueden producir dolor de
cabeza, de oídos o sensación de plenitud abdominal.
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A unos 2.500 m (8.000 ft) los gases en el cuerpo se
expanden en un volumen aproximado a un 20 %, mayor que a nivel terrestre.
Si su nivel de ascenso es gradual y su estado físico es bueno, se puede
ambientar a este cambio fácil y confortablemente.
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Por lo general, se pueden disminuir los malestares
producidos por la expansión de los gases retenidos, disminuyendo el
régimen de ascenso. Si los malestares persistieran, descienda a una
altura menor donde la atmósfera es más densa. La mayor parte de los
gases en los intestinos es aire deglutido, pero algunos se forman en el
proceso digestivo. La cantidad de gases varía con el individuo y con el
tipo de comida ingerida.
Si Usted espera volar a grandes alturas, los siguientes NO pueden ayudarlo a disminuir los gases abdominales:
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No comer muy rápido antes de volar.
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No comer demasiado (la deglución de aire aumenta con
cada bocado)
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No beber demasiado, especialmente gaseosas y
cerveza.
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No ingerir comidas que producen gases (porotos, repollo, cebolla,
pepinos, manzana cruda, melón o cualquier comida rica en grasas).
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No mascar goma durante el ascenso (puede producir
deglución de gran cantidad de aire).
Además de los gases antes mencionados, existe en el
cuerpo una cantidad considerable de gas (especialmente nitrógeno), no en
estado normal,
sino en solución. Es decir, se disuelve en la sangre y en
otros tejidos del cuerpo, especialmente en el graso. Cuando la presión
externa disminuye, estos gases tienden a escapar de la solución formando
burbujas de gas, de la misma forma que las bebidas gaseosas dejan en
libertad las burbujas cuando se destapan y la presión se libera.
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Estas burbujas pueden producir dolores agudos. El dolor
causado por la formación de burbujas alrededor de las articulaciones o
músculos se llama "bends". La misma formación de burbujas en
los tejidos del pulmón se llama "chokes" y se conoce por una
sensación de ardor o dolor agudo en el pecho, tos y dificultad al
respirar. No es necesario mencionar los efectos desastrosos que pueden
producir sobre su capacidad para conducir una aeronave.
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Estos trastornos físicos raramente se sufren por
debajo de los 7.600 m (25.000 ft) por lo ta nto esto no es de gran interés
para los pilotos que vuelan a bajas alturas. Si Usted debe volar un avión
de alta performance a grandes alturas y sospecha que puede sufrir de
"bends" o "chokes", la forma más rápida de
mitigarlos es disminuir la altura.
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7. Los Oídos
El conducto auditivo externo (tubo pequeño que va
desde la oreja al tímpano) se encuentra siempre a la misma presión que
la atmósfera que rodea al cuerpo. El oído medio, donde surgen los
problemas de presión, es una pequeña cavidad llena de aire situada
dentro del hueso del cráneo y se encuentra separado del conducto auditivo
externo por el tímpano, que es una membrana delgada. La otra parte del
oído medio, se encuentra conectada con la cavidad nasal por la trompa de
Eustaquio.
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A medida que la aeronave gana altura, la presión
atmosférica disminuye y por lo tanto también disminuye la presión en el
conducto auditivo externo. Al ser el oído medio una cavidad cerrada,
permanece con la presión del nivel de tierra. Cuando la presión en el
oído medio excede la del conducto auditivo externo, el tímpano comienza
a curvarse hacia afuera. El oído medio es sensible a este cambio y sólo
necesita un pequeño exceso de presión para abrir la trompa de Eustaquio,
para que el gas pueda pasar por este conducto a través de la nariz y la
boca. De esta forma la presión se iguala en ambos lados del tímpano.
Usted puede advertir este cambio de presión mediante la sensación
alternada de tener los oídos tapados y destapados.
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Durante el descenso, las condiciones del oído se
invierten. Como la presión de aire ambiental aumenta, el oído medio (que
ya se ha acomodado a la presión reducida de esa altitud por el proceso
descripto anteriormente) se encuentra con una presión inferior a la del
conducto auditivo externo.
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Por lo tanto, el aire exterior fuerza al tímpano a
curvarse hacia adentro. Durante este proceso es más difícil encontrar un
alivio, ya que el aire debe introducirse nuevamente por la trompa de
Eustaquio para igualar la presión. El vacío parcial en el oído medio
también tiende a deflexionar en vez de distender las paredes de la trompa
de Eustaquio.
El mejor método para solucionar este problema es
cerrar la boca, apretar las fosas nasales y soplar despacio y suavemente
para crear presión tanto en la boca como en la nariz. En algún momento,
durante este procedimiento, podrá sentir el aire entrando en el oído
medio e inmediatamente notará una mejoría en su capacidad auditiva. Esto
estará seguido por una mejoría de las incomodidades (síntomas
neurovegetativos) y dolor.
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Por otra parte, si Usted está resfriado, el tejido que
rodea el extremo nasal de la trompa de Eustaquio probablemente se
inflamará y es dable esperar que los problemas auditivos sean aún
mayores durante el vuelo. El mejor consejo es permanecer en tierra. Si
Usted tuviera la obligación de volar, hágalo a alturas más bajas. Esta
precaución le evitará la perforación y/o dolores del tímpano. Aunque
la perforación del mismo por lo general cura rápidamente, en algunos
casos el sistema auditivo puede dañarse en forma permanente o se puede
producir una infección en el oído medio, originando una incapacidad
durante un tiempo prolongado.
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8. Alcohol
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Todos saben que el alcohol dificulta la eficiencia del
mecanismo humano. Se ha enfatizado este hecho una y otra vez en
periódicos, revistas, televisión y otros medios, en todo el mundo. Los
estudios han demostrado, sin dejar lugar a duda, que la bebida está
íntimamente ligada con el deterioro de la performance. Las estimaciones
realizadas indican que el alcohol es el factor principal en casi el 50 %
de los accidentes automovilísticos. Los análisis de los accidentes de
aviación, en los últimos años, mostraron al alcohol como un factor que
contribuyó en casi el 40 % de los accidentes en los comienzos de la
década del '60. El descubrimiento del problema, educación y
reglamentación han disminuido este factor a alrededor del 20 % en los
últimos años de la década del 60 y a principios de la del 70.
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En "reuniones de hangar" entre pilotos
experimentados, hay casi un acuerdo del 100 % acerca que la bebida y el
volar no se mezclan. Los informes sobre accidentes muestran que muchos
pilotos han ignorado su buen criterio y lo han pagado con sus vidas. Un
automóvil se mueve solamente en dos dimensiones. Un avión se mueve en
tres; por lo tanto, operar una aeronave es mucho más complejo. En
consecuencia, cualquier piloto que no se encuentre en condiciones óptimas
estará en desventaja. Aun el vuelo recto y nivelado, de un punto a otro,
requiere un alto grado de criterio, atención, coordinación y destreza.
Deben tomarse cientos de decisiones, algunas de ellas basadas en
información incompleta (tiempo adverso, etc.).
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¿Qué es el alcohol? ¿Cómo afecta su performance
como piloto? El alcohol que se consume en la cerveza y en las mezclas de
bebidas es simplemente alcohol etílico, un depresor del sistema nervioso
central. Desde el punto de vista médico, actúa sobre el organismo casi
como una anestesia general (éter, cloroformo, etc.). La "dosis"
en el caso del alcohol, por supuesto, es generalmente inferior e ingerida
en forma más lenta. Pero el efecto básico en su organismo es similar.
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El alcohol es absorbido por el tracto digestivo fácil
y rápidamente. El torrente sanguíneo absorbe alrededor del 80 al 90 %,
del alcohol en un trago largo, dentro de los 30 minutos posteriores a la
ingesta. La cerveza actúa un poco más lentamente, pero no mucho.
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Muy probablemente, Usted habrá oído, una y otra vez,
que el alcohol es un depresivo y no un estimulante. Por supuesto, después
de uno o dos "tragos", Usted se siente estimulado. Esta
sensación es engañosa y ocurre debido a que parte de la acción
depresiva del alcohol que trabaja en el cerebro produce una liberación de
las restricciones e inhibiciones usuales. Usted puede gozar de una
sensación de seguridad, bienestar, confianza y al mismo tiempo sentirse
libre de presiones. En realidad, su pensamiento se vuelve lento, responde
a situaciones urgentes en forma menos eficaz y se encuentra impedido de
realizar hábilmente tareas simples con rapidez y precisión. Si, además,
Usted está fatigado, hambriento o bajo "stress", estos
obstáculos estarán suplementados.
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El efecto del alcohol se multiplica cuando una persona
es expuesta a la altura. Dos "tragos" en vuelo equivalen a tres
o cuatro en tierra. La razón de esto es que, químicamente, el alcohol
interfiere con la capacidad del cerebro de utilizar el oxígeno. Los
efectos son rápidos, primero, porque el alcohol pasa rápidamente al
torrente sanguíneo y segundo, debido a que el cerebro es un órgano
altamente vascularizado, es inmediatamente sensible a los cambios en la
composición de la sangre. Entonces, para el piloto, la menor proporción
de oxígeno disponible, juntamente con la menor capacidad del cerebro
(bajo la influencia del alcohol) para utilizar el oxígeno existente, se
suma a una combinación mortal.
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Su cuerpo requiere cerca de tres horas para librarse
del alcohol que contiene un "cocktail" o una cerveza. Las normas
existentes consideran ilegal volar antes de las ocho horas si se ha bebido
un solo "trago". Los pilotos más precavidos se permiten un
lapso de doce horas entre "la botella y el acelerador". La norma
general establecida por las compañías aerocomerciales, es de 24 horas.
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Los efectos mínimos posteriores a una
"borrachera" pueden ser tan peligrosos como el estado de
intoxicación. En la mañana posterior, el agotamiento embota sus sistemas
y disminuye su posibilidad de alcanzar su máxima eficiencia.
Investigaciones recientemente efectuadas por la Administración Federal de
Aviación de los Estados Unidos de América indican que algunas funciones
pueden requerir hasta 2 días para recuperarse completamente de una
"borrachera".
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9. Las drogas y el vuelo
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La palabra "droga" muestra una imagen en la
mente de la gente muy diferente del significado médico real. Debido al
abuso actual de la droga, normalmente se la asocia con marihuana,
heroína, LSD, barbitúricos o anfetaminas. En realidad, una droga es
cualquier compuesto químico administrado con el propósito de producir un
efecto específico en el cuerpo. El uso ilícito de "drogas
psicotrópicas" (antes mencionadas) las cuales distorsionan el
proceso mental, no necesita ser tratado en esta publicación. Por cierto,
ningún piloto responsable podría mezclar cualquiera de dichas drogas con
el vuelo.
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Sin embargo, los medicamentos admisibles tomados por
enfermedades leves también pueden poner en peligro la seguridad del
vuelo, debido a los efectos mínimos o impredecibles que pudieran tener en
el piloto. Esto incluye tanto a los medicamentos por prescripción
médica, como a las medicinas que se adquieren sin receta. Aun los
medicamentos "caseros" más inofensivos tomados en casa, tales
como aspirinas, píldoras para el resfrío, jarabes para la tos y
laxantes.
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Antihistamínicos: un grupo de drogas que
se prescriben en dosis masivas y fácilmente aplicables a aquellos que
sufren de fiebre del heno y otras alergias. La somnolencia es un efecto
común secundario.
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Tranquilizantes: es una variedad de agentes
generalmente prescritos para las enfermedades nerviosas o hipertensión.
Estos también pueden disminuir la atención.
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Anorexígenos y pastillas estimulantes:
son drogas que generalmente contienen anfetaminas. Pueden producir una
sensación de euforia y de falsa confianza. La realidad es que
disminuyen su juicio para la autocrítica y llevan a cometer peligrosos
errores.
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Barbitúricos, neurotónicos y analgésicos :
componen una amplia categoría de medicamentos cuya función primordial
es la de mitigar la ansiedad o aliviar el dolor. Estas drogas por lo
general disminuyen la atención mental.
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Los otros peligros que acompañan la ingestión de drogas son:
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Alergias a las drogas: una reacción
alérgica a la droga puede surgir inesperada y dramáticamente,
incapacitando al piloto durante el vuelo.
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Reacciones secundarias inesperadas: distintas
personas pueden reaccionar de manera diferente ante la misma medicación.
Por ejemplo: una droga que no tiene efectos secundarios importantes en la
mayoría de las personas puede, en algunas, producir náuseas o vértigo.
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Cambios de efectos: se ha observado que las
fuerzas "G" o volar a grandes alturas alteran los efectos de
algunos medicamentos.
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Efectos de la combinación
de drogas: ocasionalmente,
al ingerir dos drogas al mismo tiempo, pueden llegar a anularse
mutuamente, intensificar recíprocamente su potencia o producir reacciones
secundarias que no se experimentan al tomarlas por separado. Por ejemplo,
aquellas personas que usan pulverizadores de nariz y que al mismo tiempo
toman pastillas antidepresivas han sufrido como consecuencia de ello
peligrosas presiones arteriales altas. Aun la combinación de determinados
medicamentos con la ingestión de ciertos alimentos ha producido
condiciones peligrosas.
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Usted debe ser precavido tanto con los medicamentos que
se adquieren sin receta, como con aquellos adquiridos por prescripción
médica. Si está inseguro con respecto a si debe o no tomar un
medicamento determinado, antes o durante el vuelo, consulte a su médico
aeronáutico o al Instituto Nacional de Medicina Aeronáutica y Espacial
(INMAE).

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Recuerde también que la necesidad de un medicamento
implica la presencia de una enfermedad. Y si se encuentra enfermo, podrá
realizar la actividad aérea lo mismo que un avión con un motor
defectuoso. La norma más segura es no tomar ningún medicamento sin
consultar a su médico. El medicamento no sólo puede entorpecer su
atención, sino que puede suprimir los síntomas de su enfermedad haciendo
que se sienta mejor de lo que realmente está. Ningún piloto realiza un
buen vuelo cuando su organismo no se encuentra en buenas condiciones, aun
cuando se trate de un resfrío.
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El piloto que vuela cuando está enfermo o cuando está
tomando medicamentos que puedan incapacitarlo está violando las normas de
vuelo. Más importante aun es que, innecesariamente, él está poniendo en
peligro su seguridad y la de sus pasajeros.
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10. Monóxido de carbono
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Los pilotos tienen la tendencia a pensar que el gas
monóxido de carbono es algo producido por un silenciador deteriorado, un
sistema de escape defectuoso o por una pérdida de calor en la cabina de
la aeronave. Cuando realizan el chequeo del avión previo al vuelo y no
encuentran ni escapes ni grietas de ninguna índole, se sienten más
seguros.
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Sin embargo, una de las fuentes más comunes de la
intoxicación por monóxido de carbono en la aeronave es el humo del
cigarrillo. Este humo tiene aproximadamente un 3 % de monóxido de
carbono, mientras que el humo de un cigarro contiene del 5 al 8 %.
Una persona que fuma un paquete diario de cigarrillos
está viviendo con la sangre saturada en una proporción del 4 al 8 % de
monóxido de carbono. A nivel terrestre, se puede llegar a no tener
problema alguno por esto, pero cuando se vuela el panorama cambia.
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El monóxido de carbono tiene una atracción por los
glóbulos rojos, que es 200 veces mayor que la del oxígeno. Si una
molécula de monóxido de carbono se une a una molécula de hemoglobina,
que usualmente lleva oxígeno, se unen como si estuvieran pegadas. El
oxígeno no tiene entonces posibilidades de competir por la hemoglobina.
Así los glóbulos rojos no pueden llevar oxígeno al sistema hasta que el
monóxido de carbono ha sido expulsado. Cuando el piloto se encuentra
volando a cierta altura, sufre el mismo efecto en una atmósfera hipóxica
debido a la poca cantidad de oxígeno disponible, que cuando se está
envenenando con monóxido de carbono.
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El tabaco produce otros efectos aparte de suprimir el
oxígeno en el cuerpo, debido al contenido de monóxido de carbono en el
humo. Disminuye la sensibilidad ocular y la visión nocturna
aproximadamente en un 20 %. Más aún, la nicotina aumenta la producción
de calor en el cuerpo entre un 10 y 15 %, además de las demandas
adicionales normales de oxígeno. Irónicamente, el mismo cigarrillo que
aumenta la demanda de oxígeno también disminuye el suministro.
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Los tests que se han realizado han demostrado que el
monóxido de carbono en el humo del tabaco puede disminuir la tolerancia
del piloto a la altura en 1.500 a 1.800 m (5.000 a 6.000 ft). En otras
palabras, hablando desde el punto de vista médico, los pilotos que fuman
ya "están volando" antes del despegue. Si Usted fuma,
necesitará utilizar su sistema de oxígeno durante el ascenso antes que
un piloto que no fuma. Si Usted se clasifica entre los "moderados a
grandes fumadores" use su oxígeno en todo momento durante un vuelo
nocturno. Asimismo, Usted encontrará el vuelo diurno más cómodo y
seguro si usa oxígeno arriba de los 1.500 m (5.000 ft).
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En cualquier concentración, el monóxido de carbono es
igualmente nocivo para el organismo, sea que se inhale de los gases de
escape o del humo del cigarrillo. Si tiene alguna duda con respecto al uso
del sistema de oxígeno por ser un fumador llévelo consigo.
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