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Los niños pueden
esperar tranquilos: ya viene Santa Claus.
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La NASA confirmó
oficialmente hoy que los poderosos radares de la defensa
aeroespacial norteamericana localizaron a Santa Claus cuando
partió en su trineo cargado de obsequios desde el Polo Norte y
alistó a sus controladores en el Centro Espacial de Houston
para que lo guíen en su tradicional raid mundial de
Nochebuena.
Además, encargó a
los astronautas de la Estación Alfa que verifiquen
continuamente el estado del pasajero, su carga y su nave, y
preparó la pista del Centro Espacial Kennedy que habitualmente
usa el trasbordador para que el legendario viajero la use, si
lo desea.
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IMPORTANTE:
Si algún adulto cree que esta información es broma, está en
graves problemas, pues ha perdido el niño que, según "El
Principito", todos tenemos en algún lugar del corazón.
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Siguiendo una tradición de
50 años,
(pues esta es la temporada
nº 50) que
NORAD y sus antecesores,
el Comando de Defensa Aérea Estratégica de los Estados
Unidos (ex NORAD), dueño de los más poderosos radares del
mundo para el rastreo de mísiles intercontinentales, confirmó
esta mañana que Papá Noel, Santa Claus o San Nicolás, como le
llaman en los distintos países al bondadoso anciano que nos
visita en Navidad, ya despegó en su trineo tirado por renos y
está llevando regalos puntualmente a cada niño del mundo justo
a medianoche.
Y para que los más pequeños
refrenen su ansiedad, en esta dirección de Internet
http://www.noradsanta.org/
ofrece en español una
página con un planisferio para que puedan saber por dónde pasó
ya, dónde está ahora y hacia dónde va en su vertiginoso
itinerario.
La NASA, por su parte, instruyó
a sus controladores de Houston para que le presten apoyo en su
difícil travesía y aseguró que los astronautas de la Estación
Alfa también lo siguen con mucha atención.
Houston, que opera como Control
de la Misión en cada vuelo del trasbordador, pasará hoy
brevemente a trabajar como Control Santa Claus y su tarea de
apoyo podrá ser vista (en inglés) por NASA TV a las 14, 17, 20
y 23 ARG. (17, 20, 23 y 2 de mañana, GMT).
Según la agencia espacial
norteamericana, los tripulantes de la Expedición 4, Yuri
Onufrienko, Dan Bursch y Carl Walz, que giran alrededor de la
Tierra a 400 kilómetros de altura, estaban verificando con sus
instrumentos la velocidad de Santa Claus, el rendimiento de
los renos que dan impulso al trineo y el estado de la preciosa
carga.
Por su parte, el Centro
Espacial Kennedy alistó la pista de 5.000 metros de largo por
90 de ancho en la que usualmente aterriza el trasbordador
espacial porque dice tener indicios de que Papá Noel podría
querer usarla cuando llegue a la Florida.
Eso sí, los reflectores de mil
millones de watts. que suele encender para guiar en su
acercamiento a la nave espacial, esta vez permanecerán
apagados porque al anciano visitante del polo no le gusta
llamar la atención cuando llega.
La
simpática y muy formal iniciativa, que anualmente para esta
fecha nos acerca la compleja tecnología espacial a la vida
cotidiana, arrancó accidentalmente en 1955, cuando las fuerzas
armadas norteamericanas crearon el Comando de Defensa Aérea
Continental, predecesor del NORAD y del actual USSPACECOM.
Para ese
fin de año, un periódico de Colorado Springs,
una población cercana a la sede del comando publicó un aviso
navideño de una tienda, con un número telefónico identificado
como "Línea directa con Santa Claus".
Por
algún error, ese número pertenecía a la gigantesca instalación
de defensa y los militares a cargo quedaron perplejos cuando
empezaron a llover los llamados de los niños preguntando si
ellos podían comunicarse con Santa Claus para transmitirle sus
pedidos.
El
oficial a cargo ese día, el coronel Harry Shoup (que todavía
vive en ese pueblo) atendió la primera llamada. Lejos de
desesperarse, y comprendiendo rápidamente el error, respondió
con mucha soltura que sus radares habían localizado a Santa
Claus moviéndose desde el Polo Norte hacia el Sur y que su
comando estaba en condiciones de ayudarlo a llegar a cada
hogar del mundo.
La
historia fue recogida por los diarios y al año siguiente
volvieron las llamadas, pero ahora desde todos los Estados
Unidos. El NORAD no pudo menos que hacerse cargo y dar vida a
un nuevo mito navideño que ahora, por Internet, llega a todo
el mundo.
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