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NOVEDADES
Piloto de Viedma concreta el sueño del avión propio
VIEDMA.- En un galpón de la calle Neuquén, en un barrio de Viedma apartado del centro, desde hace más de un año va tomando su forma inconfundible el fuselaje de un avión, un aparato de siete metros de envergadura de alas y casi cinco metros de largo desde la nariz a la cola, que una vez terminado podrá desarrollar 300 kilómetros por hora.
El responsable de esta inusual experiencia se llama José Prieto, tiene 49 años y es piloto con matrícula comercial; socio del aeroclub viedmense, donde aprendió lo que se convirtió en la auténtica pasión de su vida: el vuelo deportivo.
"Volar dos o tres horas por semana es mi mayor satisfacción, estar en el cielo es una sensación indescriptible, pero los costos de alquiler de una máquina, de unos 200 pesos por hora, fueron tornando ese placer en un lujo caro", contó.
"Fue así que un día me propuse tener un avión propio, y como mi presupuesto de pequeño comerciante no me permite comprar un aparato, llegué a la conclusión de que tenía que construirlo yo mismo, con mis propias manos", añadió, sin disimular su orgullo.
La iniciativa, que ya demandó la inversión de unos 20 mil pesos en la compra de los planos y los materiales, arrancó en mayo del año pasado, en el galpón de una antigua carpintería que le prestó un amigo.
Cinco días a la semana, José le dedica entre tres y cuatro horas al delicado montaje de las piezas que confecciona él mismo, con madera, espuma poliéster, tela plástica y resina sintética.
El diseño original del aparato corresponde al modelo KR2 de la Rand Robinson, de Estados Unidos, que ya cuenta con aceptación y buenos resultados en los cielos argentinos, donde están volando una media docena de aviones similares, también fabricados por sus propios dueños.
El contacto inicial fue con Eduardo Barros, un piloto de la ciudad bonaerense de San Pedro, "que también tiene un KR2 en construcción desde hace ocho años y es un referente nacional en esta categoría de aviones experimentales de uso netamente deportivo".
La madera que utilizó para armar la estructura central es pino hemlock de origen canadiense, pero el resto de los materiales son de procedencia nacional; el motor que todavía está por instalarse es un Subaru, de industria japonesa, de 135 caballos.